El programa Alas y Raíces impulsó una agenda nacional de verano con más de 150 actividades dirigidas a niñas, niños, adolescentes y familias en 19 entidades del país. La propuesta incluyó talleres, juegos, experiencias artísticas y acciones comunitarias en distintos recintos.
La programación se desarrolló en centros culturales, bibliotecas, museos, ludotecas, espacios comunitarios y otros lugares de encuentro. Esta diversidad de sedes permitió que las actividades llegaran a públicos con intereses, edades y contextos DIFerentes.
Las actividades de verano cumplen una función formativa durante el periodo vacacional. A través del juego, la lectura, la creación y la exploración artística, las infancias pueden desarrollar imaginación, expresión y convivencia.
La oferta gratuita favorece el acceso a la cultura para familias que buscan alternativas de aprendizaje sin costo. En ciudades y comunidades, este tipo de programación ayuda a convertir los recintos públicos en espacios vivos, cercanos y participativos.
Alas y Raíces fortaleció una agenda que reconoce a niñas y niños como públicos activos. La cultura se presentó no como actividad secundaria, sino como parte del desarrollo integral de la infancia.